Te escribo mi tricolor en épocas de angustia

Sebastián Crespo Postigo. Bolivia
Las opiniones que se expresan en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente compartidas por la Fundación Ciencias de la Documentación ni sus entidades colaboradoras.

Hace un poco más de un año, escribía por primera vez mi opinión, preocupado por la situación actual de mi país, haciendo una pequeña retrospectiva en el tiempo, soy un joven que en el 2006 tenía 8 años, era solo un niño, que definitivamente no era consciente de lo que comenzó a suceder en ese tiempo. Con el pasar de los años fui más perceptivo de la realidad, hoy me doy cuenta de que viví más de la mitad de mi vida bajo un mismo gobierno, uno autoritario, bajo un falso “proceso de cambio”, ese socialismo del siglo XXI que hoy planea perpetuarse en el poder y carcome lo último de Estado de Derecho, institucionalidad y democracia que nos queda.

Mi tricolor me dueles, me duele verte en una dictadura constitucional, con una injerencia del poder ejecutivo hacia los demás poderes de manera total, es vergonzoso y preocupante a la vez, sería inocente mencionar que no esperaba nada menos que la habilitación del binomio presidencial Evo – Linera.

Esperanza, sin duda la tenemos, cada boliviano, cada ciudadano, que el 21 de febrero del 2016 fue a las urnas a expresar su decisión, que se expresó con un rotundo NO; Se da cuenta hoy y siente la vulneración de sus derechos, por eso salen a las calles, por eso protestamos. Es por lo que cada miembro de este país sabe sin duda alguna que más allá del miedo está la libertad, esa libertad que con fortaleza y perseverancia se vio reflejada en estos 36 años de democracia que Bolivia tuvo, pero que con este gobierno la perdimos, HOY es nuestro deber recuperarla y el que se cansa, pierde…

Te escribo mi tricolor porque hoy tus ciudadanos, tus defensores salimos a las calles, salimos en respuesta del abuso de los miembros del Tribunal Electoral, que dieron la estocada final a nuestra democracia, que apenas caminaba, pero por lo menos creíamos en ella, hoy ya no… Es por lo que, tenemos el deber de recuperar los valores de esta misma que se encuentra asediada.

Escribo sabiendo que es una meditación gastada por muchas mentes, pero creo firmemente que hoy nuestra tricolor es lo que nos une, esa causa, sentimiento y amor que unió millones de bolivianos y lo sigue haciendo, esa es nuestra mayor fortaleza, morir antes que esclavos vivir, con fe en la causa, hasta la libertad.

Yo, ni nadie quiere tener que contarles a sus hijos que alguna vez hubo libertad en Bolivia, un gran defensor de la libertad como Ronald Reagan hace mucho tiempo dijo una frase muy cierta; “La libertad no esta a mas de una generación de extinguirse, no se la transmitimos a nuestros hijos a través de la sangre, debemos luchar, protegerla y entregárselas a ellos para que hagan lo mismo.”

Agrupaciones ciudadanas, políticas, partidos políticos, empresarios, madres, padres, jóvenes, abuelos, hoy la lucha nos pertenece a todos, sin duda es importante la unión, una que construya pilares fundamentales, que reconstruya este país, eso se hace poniendo primero la patria y no egoísmos, por que ególatras en nuestra historia hay muchos, Cicerón decía: “Quien se olvida de su historia está condenado a repetirla”. Y que poca memoria tenemos los bolivianos…

Haciendo alusión y un llamado a nuestra población, para que siga con convicción en estas etapas conflictivas, es importante tener claro que la lucha de pocos vale por el futuro de muchos; Cito una frase para ir concluyendo de Juan Montalvo “Desgraciado el pueblo donde los jóvenes sean humildes con el tirano y los estudiantes no hagan temblar el mundo”.

Esta en nuestras manos hacer de Bolivia un mejor país, en nuestras manos organizarnos con base en valores y principios, evitar limitarse a la simple reacción espontánea. Hay que tener visión y pasar a la acción para lograrlo.

Neuroinformación. Investigación de frontera para los profesionales de los archivos

José Raúl Vaquero Pulido. España

Es inevitable que al hablar de los profesionales de la información en general, y de los archivos en particular, caigamos en la tentación de manifestar una tradicional “lamentación” por la situación que dichos profesionales soportan de cierto desamparo y falta de reconocimiento en las instituciones públicas y privadas donde ejercen su labor.

Thomas Kuhn, en su libro “La estructura de las revoluciones científicas” describe que toda ciencia pasa por períodos de calma (denominada ciencia normal, en el que predomina un paradigma que se utiliza para dar respuestas a preguntas relativas al contexto del propio paradigma) y períodos de agitación (donde se pone en duda o evoluciona el paradigma con el fin de establecer uno nuevo que permita acoger la nueva realidad del desarrollo de la ciencia).

Así, desde hace tiempo venimos escuchando, por parte de grandes pensadores como Castells, el paradigma que resalta el importante valor que tiene la información en la construcción de las sociedades evolucionadas del siglo XXI, definiendo las mismas como sociedades de la información o del conocimiento, las cuales han desplazado las actividades centradas en la transformación de materias primas. Sin embargo, la investigación tradicional en las Ciencias de la Información ha ignorado al órgano que hace posible ese procesamiento de la información: el CEREBRO.

En este artículo queremos presentar una nueva línea de investigación de frontera para los profesionales de la información y los archivos basada en el paradigma neurocognitivo que une las Ciencias de la Información y Documentación con las Neurociencias, y que desde la Fundación Ciencias de la Documentación hemos denominado NEUROINFORMACIÓN, pues entendemos que conocer los procesos cognitivos que el cerebro realiza con la información, de selección, procesamiento, almacenamiento, recuperación y difusión de información, permitirán avanzar enormemente en el trabajo ligado a los procesos del ciclo documental técnico, que según la norma UNE 50113 se ocupa de la recogida y tratamiento de información registrada, de forma continuada y sistemática, permitiendo su almacenamiento, recuperación, utilización y transmisión.

Unir las Ciencias de la Información y Documentación con las Neurociencias supone ya en sí un paso innovador en la investigación en nuestras disciplinas, por su potencial transformador y renovador del conocimiento, lo que la convierte en una investigación de frontera que busca aportar resultados que supongan un avance significativo en el conocimiento, así como generar nuevos paradigmas que abran puertas a nuevos enfoques y formas de pensar. Y como cualquier investigación de frontera, los investigadores que se arriesgan en estas investigaciones son exploradores que deben enfrentarse a muchas dificultades, como no ser siempre bien percibidas por el “statu quo” de la mayoría de la profesión.

Los actuales descubrimientos en los campos de la Neurología, la Neurofisiología y la Neurociencia están provocando importantes cambios en la forma como concebimos el funcionamiento del cerebro y su relación con la información que nos hace ser individuos con características únicas e irrepetibles a lo largo de la historia. Aunque son muchas las líneas de trabajo en estos campos, nos interesan fundamentalmente aquellas que tienen en cuenta cómo el cerebro adquiere información del exterior a través de los órganos sensoriales transmitidos por el sistema nervioso, la procesa y compara con otras informaciones en base a mapas neuronales de construcción de conocimiento, almacena y recupera la información a corto-medio-largo plazo, y produce una conducta externamente observable que determina cambios en el entorno, los cuales vuelven nuevamente a retroalimentar el proceso mental de la información en cada persona.

Las células nerviosas son esencialmente dispositivos de señalización que transmiten mensajes con información desde un extremo de la célula nerviosa al otro mediante impulsos eléctricos, por lo que se puede aplicar sobre las mismas los principios de la teoría de la información de Shannon (1948) para trabajar con cantidades de información procesadas en el cerebro humano, medirlas matemáticamente a través del teorema de Thomas Bayes, o aplicar otras teorías científicas relacionadas.

En resumen, la Neuroinformación aplica los procesos cognitivos a las actividades documentales que se realizan en las Ciencias de la Información y la Documentación lo que nos permitirá:

− Aplicar los descubrimientos cognitivos en ATENCIÓN para diseñar productos de información más atractivos y eficientes, o dirigir la atención de los usuarios hacia la información realmente relevante.

− Aplicar los descubrimientos cognitivos de la INTELIGENCIA en la mejora de los procesos de categorización automática de información, o en la elaboración de aplicaciones informativas más eficientes e inteligentes en los archivos.

− Aplicar los descubrimientos cognitivos asociados a la MEMORIA para diseñar sistemas de almacenamiento más cercanos al almacenamiento neuronal, o mejorar los procesos de búsqueda en base a las formas en las que el recuerdo permite recuperar información, sustentada no por su posicionamiento neural sino por su contexto emocional.

− Aplicar los descubrimientos cognitivos del LENGUAJE para sustituir los procesos usados en lenguaje controlado por lenguaje natural, así como potenciar procesos de difusión de información acordes a cada usuario en base a sus redes neuronales de interés, ética, etc.

Por todo ello, invitamos a los profesionales de los archivos a implicarse en los proyectos investigadores puestos en marcha por el Centro de Investigación en Neuroinformación de la Fundación Ciencias de la Documentación, especialmente aquellos orientados a mejorar desde la cognición su trabajo centrado en la conservación del conocimiento registrado, material o electrónicamente, de la forma más eficiente posible.