| Administración y Gobierno |
 |
| Publicado el 31 de Marzo de 2010 |
 |
La corrupción viene a burlarse de los ciudadanos
José Raúl Vaquero Pulido
Presidente de la Fundación Ciencias de la Documentación
Miembro Club de Roma - Capítulo Español
Analista de asuntos Iberoamericanos
Nota: Artículo publicado originalmente en el periódico Extremadura al Día del miércoles 31 de Marzo de 2010.
 |
 |
El juez instructor del caso "Palma Arena", José Castro, definió bastante bien el concepto de corrupción cuando dijo del ex Presidente de Baleares, Jaume Matas, que "había venido a burlarse de los simples mortales". |
Jaume Matas, acusado por una docena de delitos, entre ellos el escándalo de corrupción por la supuesta malversación de 41 millones de euros - de los 110 millones que costó la obra del velódromo palmesano -, es el último presunto caso (por ahora) de corrupción que salpica el panorama político español, donde el silencio de los de su partido y el aprovechamiento "coyuntural" que realiza la oposición en el Gobierno para desviar la atención de otros problemas acuciantes en el País, como el aumento del paro, hacen que la ciudadanía asista entre indignada y resignada a este desfile de personajes que utilizando el cargo público se "burlan de los simples mortales" que confiaron en ellos al darles sus votos en las urnas.
Y lo peor de esta burla es que empiezan a cimentar una serie de creencias en la ciudadanía muy peligrosas relacionadas con la corrupción. Una de ellas es pensar que la "corrupción es inevitable ya que está en todas partes", y probablemente en un sentido puro de la expresión así sea; la corrupción no se puede erradicar totalmente pero hay países, como Nueva Zelanda o Dinamarca que la han reducido a un nivel mínimo, tal como indica el último Índice de Percepción de la Corrupción elaborado por la organización Transparencia Internacional, ¿por qué no podemos en España llegar a esos niveles mínimos de corrupción?
El gran problema de la corrupción, y del que normalmente no solemos acordarnos, es que es algo que nos afecta absolutamente a todos, no sólo desde el punto de vista social, moral y ético (a más corrupción más desigualdad social), sino también desde el punto de vista político y económico. La corrupción deteriora la valoración que la ciudadanía tiene de quienes ejercen una función pública, fomenta el descrédito, el desaliento, la desconfianza de la gente hacia sus políticos si estos no afrontan con firmeza los casos de corrupción en sus partidos. La corrupción afecta económicamente al país que la sufre, no solo por el dinero que los corruptos puedan "desviar" de los fines públicos a los que estaban destinados, sino también en aspectos tales como descenso en el crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), descenso en los porcentajes de inversión - especialmente extranjera que desciende su tasa cuando se percibe que en un país hay un determinado nivel de corrupción -, descenso en el gasto en educación, entre otros factores.
¿Qué podemos hacer? Mucho; primero tomar conciencia del problema como ciudadanos, transmitiendo a nuestros gobernantes un mensaje claro de "basta ya", que con nuestro dinero, nuestro futuro y el de nuestros hijos no vamos a permitir que sigan jugando por el simple hecho de que los hayamos elegido democráticamente en las urnas. Exigir leyes de transparencia y acceso a la información pública "de forma inmediata" que nos permitan a los ciudadanos "monitorizar" el uso de los fondos públicos que todos aportamos, así como su gestión de los mismos, reflejado - como no puede ser de otra manera - en los documentos que estas gestiones generan.
Es inconcebible que España no tenga todavía este tipo de leyes cuando en todos los países del entorno están ya implantadas con rotundos éxitos en su aplicación. Exigir instrumentos de participación ciudadana reales e influyentes, donde el ciudadano pueda hacer llegar sus sugerencias e inquietudes y estas sean tenidas en cuenta. No queremos más la máxima de la ilustración "todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Por último es necesario involucrar a la Sociedad Civil desarrollando eventos, campañas de concienciación, acciones positivas vinculadas a la transparencia, facilitando al ciudadano la formación de valores éticos en sociedad, de forma tal que éste pueda asumir un compromiso personal.
Marcar una mayor dureza y también agilidad en la aplicación de sanciones cuando se detectan problemas asociados a la corrupción es importante, pero de nada sirve si nuestros políticos "miran hacia otro lado" cuando el barro salpica sus filas o cuando al salpicar a la oposición lo utilizamos como arma electoral sin profundizar en la erradicación real del problema. La corrupción es un problema de todos, que nos afecta a todos, y por tanto, entre todos debemos resolverlo.
Subir
|